Volver a entrenar después de meses (o años) parado es uno de los momentos más delicados del proceso.
1. La prisa es tu peor enemiga
La motivación inicial hace que quieras entrenar seis días por semana. Tu tejido conectivo no se adapta a la misma velocidad que tu entusiasmo. Empieza con tres sesiones semanales y progresa cada dos semanas.
2. La técnica antes que la carga
No hay ningún peso que merezca comprometer tu espalda. Domina el patrón de movimiento con carga ligera durante las primeras cuatro semanas.

3. Duerme y come como parte del plan
El entrenamiento es el estímulo; el descanso es donde ocurre la adaptación. Sin 7-8 horas de sueño, el progreso se frena.
Entrena hoy, vive libre mañana.

Maravilloso